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18 de abril de 2024

El ministro de Gobernación Adán Augusto López (Iz) y Andrés Manuel López Obrador presidente de México

El secretario de Gobernación, Adán Augusto López (Izqda.), y Andrés Manuel López Obrador, presidente de Méxicotwitter.com/adan_augusto

Hispanoamérica

Los hombres de Tabasco, el epicentro del poder en México

Adán Augusto López es la mano derecha del presidente mexicano y se perfila como su sucesor. Ambos son oriundos del sureño Estado de Tabasco

Adán Augusto López es el hombre para todo de Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Como tal, gana opciones para ser su candidato en las presidenciales de 2024. El secretario de Gobernación (SEGOB) -con funciones comparables a las de un ministro del Interior- cultiva su candidatura con paciencia como eficiente operador, sin más agenda propia que la de la lealtad al jefe, con quien comparte sangre y terruño tabasqueño.
Adán ha flanqueado a AMLO en Palacio Nacional durante la ronda de reuniones con al menos 16 empresas extranjeras, principalmente del sector energético, con «problemas» operacionales derivados de la contrarreforma energética del Gobierno, muchas de ellas amparadas en tribunales mexicanos o en vías de arbitraje internacional.
Entre medias, senadores bipartidistas de EE.UU. enviaron una carta a Joe Biden denunciando la «reciente agresión del presidente López Obrador y su administración a compañías de EE.UU. con inversiones y operaciones en México», que amenazan tratados como el T-MEC.
Acompañó a las empresas el embajador estadounidense Ken Salazar, artífice de la ronda de contactos; portó su inconfundible sombrero vaquero el de Colorado -descendiente de una familia hispana más antigua que EE.UU, por cierto- y salió revalorizado del lance.
Por parte del Gobierno, quedó Adán Augusto encargado de los follow-ups a las reuniones. Entre manos, activos energéticos ya desarrollados, pero ociosos, acosados por la regulación orquestada desde la Comisión Federal de Electricidad de Manuel Bartlett, cargado de prejuicios ideológicos y ambiciosos de reestatizar el sector eléctrico.

«Eso velo con Adán»

El auge de Adán crece a expensas de la «hija política» de AMLO y favorita para 2024, la jefa de gobierno de la Ciudad de México Claudia Sheinbaum.
Ya relató un columnista criollo cómo en una reunión del círculo de AMLO, Sheinbaum reprochaba y justificaba el retraso del Tren México-Toluca. «El presidente la paró en seco, se quitó los lentes que se pone para leer en las reuniones y volteó a ver a la jefa de Gobierno a la que la interrumpió en tono cortante: ‘Eso, velo con Adán’».

México: cuna de hombres cabales

Tanto remangarse para «solucionar» puede desgastar a Adán. La semana pasada, se filtró una grabación de una llamada en la cual Adán supuestamente amenazaría a Alejandro Moreno 'Alito', presidente del PRI e integrante de la coalición opositora Va por México, junto a PAN y PRD.
Adán le habría advertido, mediante el telefonazo de un senador del Partido Verde Ecologista (PVEM), de que reorientara al PRI a favor de la contrarreforma eléctrica de AMLO, o bien que se atuviera a que el gobierno fuera «con todo» contra él. «Primero está el país hermano [...] si algo me sobra son huevos», responde Alito, quien habría pactado con Joe Biden oponerse a la contrarreforma a cambio de la protección de la Casa Blanca.
Se habría cumplido la amenaza de Adán. De hecho, la llamada amenazadora la difunde el propio 'Alito', como respuesta a tres supuestos audios que afloraron contra él poco después de su voto contrario a la contrarreforma. En ellos, el priista revela supuestos pagos millonarios al estratega electoral español Antonio Solá, supuestas aportaciones de Cinépolis a campañas de diputados michoacanos, y supuestas comentarios del nivel de «a los periodistas no se les debe disparar, papá, deben morir de hambre».

Camino a 2024

Trataremos a Va por México junto a PAN y PRD en otro número. Por ahora, la coalición ha cerrado filas con 'Alito': tal es el estado de la oposición mexicana, organizada por Claudio X. González, quien ha apostado todas sus fichas a esta fórmula para desbancar a Morena -como antes el chiste era desbancar al PRI- y difícilmente las retirará.
Volviendo a Adán, de puertas para afuera, es posible que el lance debilite sus opciones sucesorias. Ya de por sí, Adán no sería un buen candidato, celebra un empresario chilango. No tiene ni el fuego ni el carisma llano del 'Peje' como también le llaman a AMLO.
No obstante, la cuestión podría resolverse de puertas para adentro. Sus posibilidades de recibir el dedazo de AMLO aumentan a medida que acumula resortes, saberes y secretos en Palacio. Todo ello es importante en cuanto la máxima prioridad del moralista AMLO es ser recordado como incorruptible. Un Adán resentido de no haber sido el elegido de seguro tendría munición para mancillar el sexenio 'obradorista'.
El ministro de Gobernación Adán Augusto  López y Andrés Manuel López presidente de México

El secretario de Gobernación Adán Augusto López y Andrés Manuel López presidente de México durante una visita a Tabascotwitter.com/adan_augusto

Además, está el peso del terruño. Los vínculos entre ambos se hunden en la historia de Tabasco. En los años ochenta, el padre de Adán Augusto, un notario local, asesoró al futuro presidente, cuando éste tenía un pie fuera del PRI y otro dentro del PRD y buscaba la gubernatura del estado.

Tabasco, un estado «impío»

A orillas del Golfo en el sureste, «estado pantanoso y aislado, puritano e impío» tal y como lo narró Graham Green, Tabasco fue el vértice de la cuestión religiosa en los años posteriores a la Revolución Mexicana.

​Por las calles de su capital Villahermosa de San Juan Bautista, ya por aquel entonces solo Villahermosa, marchaban las camisas rojas del más fanático de los antifanáticos, el cacique tropical y perseguidor de curas Tomás Garrido Canabal. El gobernador tabasqueño exigía a sus lugartenientes y funcionarios que lo saludaran a grito de «Dios no existe», a lo que él respondía «ni ha existido».

La «4T», una cruzada cuasirreligiosa

El mismo fervor cuasirreligioso anima el movimiento político encabezado por AMLO, la Cuarta Transformación (4T), que se entiende a sí mismo como una cruzada moral en contra de la corrupción que corroe a México desde el período neoliberal y a favor de sus 50 millones de pobres y desposeídos – mayoritariamente sureños y ajenos al desarrollo desequilibrado que se dio de la capital hacia el norte y enganchándose con EE.UU.
Pero una causa justa no alcanza a aupar a un país lastrado por la mala ejecución y constante improvisación de su Gobierno, que de paso ahuyenta la inversión. Símbolo de ello es la construcción de la refinería de Dos Bocas, Tabasco, buque insignia de la administración. Sus retrasos y sobrecostos completan la ironía de un país exportador de petróleo que gasta más en importación de combustible con el barril por encima de los 100 dólares. «Es como si vendiéramos naranjas y compráramos jugo de naranja», reconoce el propio AMLO, pero a poco más no alcanza.
Industrias que buscan instalarse o expandirse en México materializando la narrativa del nearshoring y la integración americana tras el desacople de China se topan con el desabasto energético. México no puede esperar mucho más por una nueva hornada de tecnócratas que resistan la tentación de meter la mano.
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