20 de mayo de 2022

Leonid Kravchuk

Leonid KravchukEFE

Leonid Kravchuk (1934-2022)

Primer presidente de Ucrania

Le cupo el honor de proclamar la independencia, pero fue incapaz de impulsar el desarrollo económico y de establecer una relación coherente con Rusia

Leonid Kravchuk
Nació en en Velyky Zhytyn el 10 de enero de 1934 y falleció el 10 de mayo de 2022

Leonid Makarovich Kravchuk

Presidente del Soviet Supremo de Ucrania en 1990, al año siguiente fue elegido presidente del país, cargo que ejerció hasta 1994.

Leonid Kravchuk recibió a Bill Clinton en Kiev el 12 de enero de 1994 y al día siguiente viajaron juntos a Moscú para firmar el Acuerdo Tripartito –junto con Rusia– mediante el cual Ucrania se comprometía a eliminar todas las armas nucleares instaladas en su territorio. Escribe la profesora Angela Stent en The Limits of Partnership que, en aquella cumbre, «(Boris) Yeltsin y Kravchuk aparecieron como firmantes reacios de sus respectivos países: Ucrania porque tenía que renunciar a sus armas y Rusia porque tenía que negociar con Ucrania como Estado independiente».
En ese ambiente enrarecido de entonces y en su paulatino deterioro posterior, hunden las raíces de la actual tragedia pues, añade Stent: «Ucrania surge como un problema clave de la política exterior rusa en el mismo momento en que los presidentes Yeltsin y Kravchuk firmaron la disolución de la Unión Soviética. Si bien Yeltsin necesitaba destruirla para desalojar a (Mijail) Gorbachov, él y sus colegas no midieron las implicaciones que la ruptura acarreaba a largo plazo».
Tampoco las midió correctamente Kravchuk. De entrada, mientras ejercía como presidente del Soviet Supremo de Ucrania en 1990 –tras una perfecta carrera de apparatchik en las filas del Partido Comunista– no se mostraba partidario de la independencia. El punto de inflexión se produjo con motivo del golpe de Estado de agosto de 1991, al que Kravchuk se opuso, hábilmente, desde el primer momento. Al día siguiente del fracaso definitivo de la intentona, el ya gobernante de facto de Ucrania proclamó la independencia.
Lo hizo con el apoyo masivo de su parlamento, emprendiendo desde entonces el camino sin retorno hacia la plena soberanía. Es más, fue uno de los dirigentes que puso más empeño en deshacer la Unión Soviética, rechazando que la efímera Comunidad de Estados Independientes tuviese cualquier competencia. La táctica de Kravchuk fue sancionada con una brillante victoria en la elección presidencial de aquel año, con el 60 % de los votos.
Pero si de cara al exterior proyectaba una imagen de mandatario seguro de sí mismo, en Ucrania aparecía como indeciso frente a una economía al borde del colapso: en 1992 la inflación alcanzó un 2.500 %, la producción nacional bajaba a pasos agigantados –salvo el sector de los aspiradores– pese a poseer importantes activos energéticos y diversas industrias de ingeniería. Aún peor eran los indicadores agrícolas en un país de referencia en sectores como el trigo o el aceite de soja.
La incapacidad de Kravchuk para reconducir semejante situación, y también para reformar una estructura política corrupta y reducir una burocracia de dimensiones mastodónticas, desembocaron en una grave crisis política que intentó zanjar con la convocatoria de nuevos comicios en julio de 1994. Los ganó Leonid Kuchma, el segundo de los tres primeros ministros que tuvo en menos de tres años. Kravchuk procuró volver, sin éxito, a la primera línea de la política, siendo un parlamentario desprovisto de influencia efectiva.
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