Napoleonchu apunta al Papa
Jamás vimos cosa igual. O sea, invita a un jefe de Estado extranjero una vez que ya ha dicho que viene a España. ¿Quién hace el feo? ¿El Papa por venir sin invitación del Gobierno? ¿O el Gobierno que le invita a posterior para señalar que el Papa se había autoinvitado sin su aprobación?
No es que sea novedad, pero nuestro inefable Napoleonchu demostró ayer, una vez más, que no tiene el más mínimo pudor. De visita de trabajo en el Vaticano, fue recibido por el Papa León XIV y tuvo el valor de entregarle una invitación para visitar España. Jamás vimos cosa igual. O sea, invita a un jefe de Estado extranjero una vez que ya ha dicho que viene a España. ¿Quién hace el feo? ¿El Papa por venir sin invitación del Gobierno? ¿O el Gobierno que le invita a posteriori para señalar que el Papa se había autoinvitado sin su aprobación?
Claro que esto sólo podía acabar mal. La realidad es que esta invitación del Gobierno es injustificable. El Papa ya había recibido una invitación verbal de los Reyes –sus pares como jefes de Estado– en la Misa de inicio pontificado: 18 de mayo de 2025. Y eso fue antes de la carta de invitación del Rey el 4 de febrero pasado y de la audiencia a los Reyes en el Vaticano: 20 de marzo de 2026. Hace mes y medio. Tras esa invitación se anunció las fechas de la visita del Papa a España y ahora va Napoleonchu a invitar al Pontífice. ¿Cree alguien que se puede hacer las cosas peor?
Es evidente que el Gobierno está preocupado por la visita de un Papa con el que creen tener menos sintonía de la que pudieran haber tenido con el Papa Francisco. Un Papa que lleva en su cruz pectoral reliquias de cinco santos o mártires. Uno de ellos un obispo de Teruel, el beato Anselmo Polanco, asesinado en la Guerra Civil española por su Fe. Peor imposible para este Gobierno. Y, además, el presidente de la Conferencia Episcopal, don Luis Argüello, que tuvo una juventud izquierdosa, ha empezado a cambiar el relato sobre el Valle de los Caídos. De entrada, ha desmentido al Gobierno aclarando que el Vaticano no ha firmado ningún documento al respecto. Y el domingo pasado en ABC confirmaba el cambio total, ya anunciado por su portavoz, respecto a la postura de la jerarquía episcopal sobre el Valle de los Caídos y la falta de competencia del arzobispo de Madrid, el cardenal Cobo, para acordar nada al respecto: esta es una competencia exclusiva de la Abadía benedictina y del Papa. Todo, muy significativamente, en vísperas de la visita Pontificia. Parece evidente que el nuevo Papa ha llamado la atención al secretario de Estado Parolin, al arzobispo Cobo, y a otros. Y ha obligado a volver a la defensa de la posición original, que no es otra que la del padre Santiago Cantera, mientras tanto defenestrado y expulsado de la Abadía. Este Papa agustino, claro, aparte otras consideraciones, sabe mucho derecho Canónico e Internacional. Bastante más que sus interlocutores, empezando por el mandilón Bolaños.
El Gobierno intenta quedarse con el mérito de la visita del Papa a España como demostró ayer Napoleonchu en la Santa Sede. Y eso a pesar de cómo ningunea las fiestas católicas mientras ensalza las musulmanas que Sánchez felicita a sus creyentes. A los católicos, ni la Navidad. No digamos ya la Pascua de Resurrección. Y de convertir el aborto en un derecho constitucional ni hablemos. Sánchez sólo quiere hacerse la foto con el Papa y a ver si alguien se cree que ha venido a España gracias a él. Una vez más, nos toma a todos por idiotas.