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29 de mayo de 2024

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la Isla de Flores se encuentra al norte de Australia.

En la Isla de Flores brotan los cristianos, gracias a los Camilos y a la Providencia de Dios

En solo trece años de presencia, el grupo de Camilos está compuesto por diez sacerdotes, seis diáconos, veintitrés religiosos profesos, cuatro novicios y unos sesenta seminaristas

Trece años cumple la misión de los camilos en Indonesia, desde que llegaran a Maumere (Isla de Flores) el 3 de julio de 2009. En ese tiempo, la isla se ha llenado de conversiones.
El padre Luigi Galvani, fundador de la misión, ha declarado a la Agencia Fides que «parecía un sueño imposible poner un pie en este gran país asiático cuya población está formada por una mayoría casi total de musulmanes –un 90 %–. Afortunadamente, la isla de Flores tiene el mayor porcentaje de católicos –un 70 %– y goza de un prometedor número de vocaciones religiosas y sacerdotales. Esta es una de las razones por la que los camilos llegamos allí».
Desde el principio, las cualidades que han caracterizado a los misioneros han sido mucha buena voluntad y un gran deseo de soñar con un futuro lleno de esperanza. «En sólo trece años de presencia el crecimiento ha sido más visible que nunca, reuniendo en cuatro casas de formación, tres de ellas en la isla de Flores y una en la isla de Timor, a un centenar de jóvenes candidatos a la vida misionera", ha declarado el padre Luigi.
Además, ha señalado que «se han podido crear dos centros sociales capaces de acoger a unos setenta jóvenes estudiantes a los que se les ofrecen clases de inglés, cursos de informática y la posibilidad de organizar seminarios para diversos grupos y asociaciones».
Tampoco han faltado iniciativas en el ámbito social. Han creado un programa de asistencia alimentaria para cientos de familias con dificultades económicas –especialmente durante el largo periodo de la pandemia de Covid–19 y un proyecto de adopciones a distancia en favor de decenas de estudiantes necesitados.
«La 'perla' de las diversas actividades sociales de la Misión Camiliana ha sido el proyecto de construcción de setenta casitas para liberar a enfermos mentales que estaban obligados a vivir en condiciones higiénicas inhumanas» ha reconocido el padre Galvani.

Muchos de los enfermos se han rehabilitado y se han reincorporado a la vida familiar y social con alegría y serenidad

«Este proyecto ha sido muy apreciado por las autoridades locales y está dando resultados positivos al ver cómo muchos de los enfermos se han rehabilitado y se han reincorporado a la vida familiar y social con alegría y serenidad. El servicio pastoral en algunos hospitales de la ciudad y en las zonas pobres de algunas parroquias también ha sido positivo. Estos lugares se han convertido en los 'gimnasios' de la formación para nuestros seminaristas que semanalmente hacen vivo y presente el carisma camiliano de la caridad», ha añadido.

Gracias a la Providencia

La misión de Indonesia también mantiene vivo el impulso misionero hacia Pakistán y Timor Oriental, desde donde algunos jóvenes ya han llegado a sus centros de formación para su formación camiliana y misionera, en preparación para una futura presencia camiliana en esos países.
«En sólo trece años de presencia –concluye el misionero– el grupo de religiosos indonesio está compuesto actualmente por diez sacerdotes, seis diáconos, veintitrés religiosos profesos, cuatro novicios y unos sesenta seminaristas de filosofía. Todo esto ha sido posible, sin duda, gracias a una gran confianza en la Providencia y a haber podido construir «puentes de amor» con generosos benefactores, haciéndoles sentir parte del equipo misionero indonesio».
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