El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la ministra de Sanidad, Mónica García
El Gobierno ataca con políticas sanitarias a las comunidades del PP para ocultar sus escándalos
El 3 de octubre el jefe del Ejecutivo anunció que planeaba blindar el derecho al aborto en la Constitución Española para «consagrar la libertad y la autonomía de las mujeres»
Los ataques del Gobierno a las comunidades del Partido Popular no cesan. Ahora, es el turno de la sanidad. En un mes, los ministerios de Igualdad y Sanidad han atacado el aborto, el síndrome posaborto, el cambio de hora, a los médicos objetores y el problema de los cribados de cáncer de mama, una cortina de humo que el presidente Sánchez está usando para ocultar sus numerosos escándalos.
El empeño de Sánchez por atacar con políticas sanitarias a las comunidades lideradas por los populares comenzó el 30 de septiembre de este año, cuando después de presentar los polémicos datos de los infanticidios realizados en 2024, Mónica García y Ana Redondo anunciaron la web 'quierroabortar.org', la cual promete brindar «información, orientación y acompañamiento» para que ninguna mujer se sienta sola en su decisión acudir al abortorio.
Ese mimo día, gracias a los votos de PP y Vox, la defensa de la vida recuperó su rumbo en la Comunidad de Madrid. El Pleno del Senado dio luz verde a una propuesta del partido de Santiago Abascal, la cual permitía que el Ayuntamiento informase sobre los efectos del síndrome posaborto en los centros de su competencia, algo que no le sentó bien a anestesista García, quien se negó a reconocerlo.
Según la titular de la careta de Sanidad, esta realidad solo buscaba «infundir miedo» y no «informar». Asimismo, garantizó que PP y Vox aprobaron en Madrid la difusión obligatoria de «mensajes falsos sobre un supuesto síndrome posaborto con mucha ideología y poca ciencia». Además, garantizó que se hizo para «infundir miedo a las mujeres» y no para informarlas, algo que diferentes médicos han desmentido, puesto que se trata de «un daño real avalado por la ciencia».
Tras esta primera toma de contacto con la sanidad, el 3 de octubre el jefe del Ejecutivo anunció que planeaba blindar el derecho al aborto en la Constitución Española para «consagrar la libertad y la autonomía de las mujeres». Con esto, tanto el presidente como sus socios buscan «impedir» que las mujeres que deseen matar a sus hijos reciban «información falsa o engañosa» o «sin evidencia científica».
Tres días después de comunicar la reforma, Sánchez envió una solicitud formal a los presidentes de Aragón, Asturias, Baleares y Madrid para que creasen y regulasen, «con la mayor celeridad posible», unas 'listas negras' de médicos objetores para que todos los facultativos que no quieran practicar abortos aparezcan señalados.
Días después, la lucha continuó, y entraron en juego los médicos objetores y las comunidades del PP. En este sentido, Mónica García –que continúa su persecución contra Isabel Días Ayuso– notificó que si en un mes (es decir, hasta el 16 de noviembre) el territorio no cuenta con un registro de médicos objetores de conciencia en materia de aborto, no le quedará más remedio que ir a los tribunales. Así, anunció que si esto ocurre será porque «la señora Ayuso se estará saltando la ley».
El cambio de hora y la salud
Tres días después, concretamente el 20 de octubre, el presidente del Gobierno volvió a aparecer. Concretamente, esta vez fue para hablar del cambio de hora. En este sentido, anunció que propondrá en el Consejo Europeo acabar con el cambio de hora estacional, porque «ya no tiene sentido» y tiene «un impacto negativo» en la salud y en la vida de la gente.
Tras esto, la anestesista García volvió a aparecer. Esta vez para afirmar que es necesario atender «la evidencia científica» que muestra qué horario se adapta más «a los ritmos circadianos», ya que tiene que ver «con cuándo amanece y cuándo anochece, y cómo se adapta a nuestro cortisol endógeno y a nuestras hormonas endógenas». Por último, subrayó que como ministra de Sanidad la íbamos a ver «el bando de los que defienden la salud, la evidencia científica y los ritmos circadianos».
Los cribados de Andalucía
Paralelo a esto, pero en el mismo sentido, a principios de mes salieron a la luz los primeros casos sobre los fallos en el cribado de cáncer de mama en Andalucía.
En este sentido, Fátima Matute, consejera de Sanidad de Madrid, aseveró que lo que le da es que «no es un Ministerio que se esté ocupando en mejorar la salud, sino que lo está es manoseando la salud para utilizarlo torticeramente». Así, subrayó que la Comunidad no facilitaría los datos porque no quiere que «se manipule de forma absolutamente torticera» estos indicadores.
Esta respuesta no sentó bien a la titular de la cartera de Sanidad, quien acusó a las consejerías del PP de «ocultar» a los pacientes los datos de estos programas de cribado. Algo parecido piensan ellos, que el pasado viernes abandonaron el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud para denunciar que tanto Mónica García como todo su ministerio están usando la salud como una «arma política».