09 de febrero de 2023

Ucranianos Donetsk

Tropas ucranianas en una trinchera en el frente de DonetskAFP

335 días de guerra en Ucrania

La guerra se recrudecerá de forma inminente, advierte la inteligencia militar ucraniana

Ucrania se prepara a contrarreloj para frenar una nueva ofensiva a gran escala que podría iniciarse en febrero y que tendría como objetivo ocupar Donetsk rápidamente

Ucrania se prepara para una primavera caliente. El gobierno de Kiev lo tiene claro: Rusia lanzará una gran ofensiva en febrero o marzo para apoderarse de todo el Donbás.
Así lo expresó el número dos de la inteligencia militar ucraniana, Vadym Skibitsky, que señaló que el alto mando ruso está recibiendo presiones para que se capture toda la región de Donetsk antes de que finalice el mes de marzo.
Skibitsky señaló que en esta nueva ofensiva, el Ejército ruso intentará poner en práctica su nueva estrategia de tratar de avanzar con grupos de asalto de 140 combatientes, en lugar de sostener sus ofensivas en grandes batallones.
El subjefe de la inteligencia militar ucraniana informó de que la artillería rusa está castigando duramente las posiciones ucranianas en el Donbás para tratar de destruir las defensas y preparar el terreno para el próximo avance de tropas.
Las prisas de Rusia se deben a un creciente descontento en el seno del Kremlin por la falta de victorias que contrasten la imagen derrotista tras los repliegues en Jarkov y Jersón.
El reciente nombramiento del jefe del Estado Mayor Ruso, general Valeriy Gerasimov, como comandante de las tropas rusas en Ucrania se debería a los planes para lanzar una ofensiva definitiva que rompa la resistencia ucraniana.
Para Vadym Skibitsky, la primavera y las primeras semanas de verano serán decisivas para la guerra. Del resultado de esta ofensiva rusa se podrá concluir cómo finalizará la guerra.
El Ejército ruso está organizando sus defensas para resistir al nuevo empuje ruso, evitar grandes pérdidas de territorio y mantener sus capacidades contraofensivas para iniciar nuevas reconquistas territoriales cuando se agoten las nuevas capacidades rusas.
Esos planes explicarían la insistencia de Ucrania para conseguir tanques Leopard en grandes cantidades, ya que es un arma considerada esencial para rechazar el ataque ruso.
Más allá de los Leopard, los aliados aprobaron la semana pasada un gran paquete de ayuda militar directa a Ucrania que ha encendido las alarmas en el Kremlin.
El paquete incluye tanques Challenger, nuevos sistemas de artillería y defensas antiaéreas, vehículos blindados, carros de combate, helicópteros, armamento ligero y municiones. Incluso no se descarta el posible envío de cazas F-16.
La gran incógnita es si todos estos envíos, con o sin Leopard, serán suficientes para resistir la anunciada marabunta rusa.
El principal escollo, además de la logística necesaria para transportar el nuevo armamento a territorio ucraniano, es el necesario entrenamiento de las tripulaciones de los nuevos sistemas.
Lo cierto es que, por el momento, las defensas ucranianas han demostrado funcionar muy bien. La reciente caída de Soledar bajo dominio del Grupo Wagner se produjo después de meses de cruentos combates con ingentes bajas por ambos bandos.
La ciudad terminó bajo dominio ruso, pero el Grupo Wagner ha quedado exhausto y es poco probable que pueda conquistar la vecina ciudad de Bakhmut, verdadero objetivo.
El Ejército ucraniano ha basado sus avances en la artillería occidental y, en concreto, en los sistemas de misiles M142 HIMARS y en los M270/MARS II.
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