26 de septiembre de 2022

HorizonteRamón Pérez-Maura

Putin usará armas nucleares

Esto es como cuando tenía a sus tropas de maniobras en la frontera ucraniana y algunos no querían creer que invadiría de verdad. No puede decirlo más claro

El pasado 21 de agosto escribía en estas páginas una columna titulada «Hay que pensar como Stalin», sobre la guerra de Ucrania, y afirmaba que las cosas iban mal para Putin. «…Y después está la moral. El número de rusos que intenta no servir a su patria en esta guerra es muy alto». Y señalaba los éxitos que estaban empezando a lograr los ucranianos en la desigual guerra que libran contra Rusia desde el 24 de febrero. Enfrentamiento que en realidad empezó en 2014, cuando Putin ocupó Crimea y Occidente miró para otro lado. Igual que hizo cuando Hitler ocupó los Sudetes. En los siempre interesantes comentarios que hacen los lectores a los columnistas y a las informaciones de El Debate, ese día me cayó una somanta de guantazos como pocas veces. La del pulpo multiplicada.
Pero parece que me quedé corto al decir que el número de rusos que intentan no servir a su patria es alto. Ayer casi se agotó la venta de billetes de avión para salir del país tras la convocatoria de una leva parcial que el ministro de Defensa cifró en 300.000 personas. Y para el que sea llamado a filas y no se incorpore, la pena prevista es de dos a tres años de cárcel y no precisamente en el mar Negro. En previsión de estas dificultades, Putin también ha ofrecido la nacionalidad rusa a los mercenarios que quieran sumarse al Ejército ruso. En esta guerra en la que le iba tan bien a Rusia y tan mal a Ucrania, Rusia dice que ha hecho un repliegue táctico. Debe de ser el repliegue táctico más raro de la historia, pues han dejado detrás armamento pesado, incluyendo carros de combate, armamento ligero y grandes cantidades de munición. Todo ello a disposición del enemigo. Si eso es un repliegue táctico, ¿cómo describirían una huida en desbandada? Claro que con el lenguaje soviético –que es el que emplea Putin– en Ucrania todo va según lo previsto. Que debió ser una previsión muy extraña.
Y ahora, entre el viernes 23 y el martes 27 de este mes de septiembre, nos vamos a encontrar con el montaje de falsos referendos para pedir la anexión a Rusia de Lugansk, Donetsk, Zaporiyia y Jersón. Referendos organizados por el mismo Putin que ayudó a Puigdemont y los suyos a montar el 1 de octubre de 2017 en Cataluña. Y con la incuestionable falsa victoria de los partidarios de la anexión, Putin declarará estos territorios parte de Rusia.
El 8 de mayo el Archiduque Carlos de Austria publicaba en El Debate un artículo titulado «¡Son los valores, imbécil!» en el que anticipaba que Rusia acabará recurriendo al uso de armas nucleares: «La doctrina militar rusa es muy clara en cuanto al uso de armas nucleares, biológicas o químicas (NBQ). Rusia nunca tuvo reparos en el uso de armas químicas, ya fuera en Chechenia o en Siria, si servía para sus fines. En la doctrina rusa, las armas nucleares tácticas se describen como 'armas de desescalada', lo que significa que se utilizan para aturdir al adversario hasta el punto en que éste acceda a desescalar. Este argumento sumamente perverso no se hizo realidad, porque Siria, Georgia y Chechenia no ofrecían objetivos adecuados para los dispositivos nucleares tácticos, es decir, la densidad necesaria de soldados y material de alta tecnología en un espacio reducido. La situación en Ucrania es totalmente diferente, y los observadores bien informados solo esperan a que se utilicen las armas NBQ; no se preguntan si ocurrirá, sino cuándo. Por eso, el argumento de que no debemos presionar a Putin, ya que podríamos empujarle a utilizar armas de destrucción masiva, va en una dirección completamente equivocada. La decisión ya está en su doctrina, y si los rusos quieren un detonante para alguna acción, nunca se han privado de producirlo o fingirlo ellos mismos». Eso es exactamente lo que va a ocurrir en estos días con la llamada anexión: cualquier ataque de Ucrania a ese territorio incorporado a Rusia unilateralmente puede ser empleado por Moscú para justificar el uso de armamento nuclear según la doctrina militar vigente. Me temo que la cuestión ya no es preguntarse si Putin usará armas nucleares. En su discurso del miércoles a primera hora de la mañana ya ha advertido que puede hacerlo. Y esto es como cuando tenía a sus tropas de maniobras en la frontera ucraniana y algunos no querían creer que invadiría de verdad.
No puede decirlo más claro.
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