30 de noviembre de 2022

Imagen del Presidente ucraniano Volodímir Zelenski

Imagen del Presidente ucraniano Volodímir Zelenski

153 días de guerra

Cinco meses de guerra y cinco desafíos para Zelenski

Volodimir Zelenski resiste desde hace cinco meses. La guerra ha transformado Ucrania y provocado una virtual metamorfosis en el antiguo actor. Hoy es un jefe de Estado con mando en una plaza bombardeada día y noche.
Nadie sabe cuánto tiempo tiene por delante para poder decir que la guerra ha terminado, pero no son pocos los desafíos que le acechan. Cinco son ineludibles para el hombre que unos ven como un héroe, otros como un insensato y hasta Putin, con un coraje propio de película.

Recuperar terreno

La guerra ha evolucionado en este tiempo y las sensibilidades han cambiado.
Lo que al principio se podía aceptar hoy resulta intolerable. «Él estaba dispuesto a hacer concesiones porque estaba muy asustado, pero ahora se ha metido en la vorágine del conflicto y no cede», reflexiona Tenenbaum.
El presidente de Ucrania analiza con sus generales la estrategia militar para recuperar el terreno perdido. No da su brazo a torcer y aunque la meta le queda lejos o quizás sea una utopía, para él no existe la rendición como opción.
El ministro de defensa ucraniano, Oleksiy Reznikov, lo admitió en el diario británico The Times al advertir que Ucrania tiene «un millón» de soldados para lanzar a la batalla.

La campaña por la liberación de los territorios ocupados ya ha comenzadoAnatoliy Oktysyuk, politólogo ucraniano

El material humano está, al menos de momento, entregado a su líder. «La decisión política sobre una contraofensiva ya se tomó», garantiza el analista político ucraniano Anatoliy Oktysyuk. «La campaña por la liberación de los territorios ocupados ya ha comenzado».

Desgastar al enemigo

Esta estrategia es la que se atribuye a Vladimir Putin, pero «Ucrania también piensa que el tiempo juega a su favor», analiza en el Kiev Post, Ivan Klyszcz, investigador de la Universidad de Tartu en Estonia.
Dicho esto, resulta evidente que una de las partes está leyendo mal lo que sucede. ¿Cómo saber cuál está equivocado? Klyszcz lo tiene claro. «Es aquella menos capaz de sostener el tipo de demandas que la guerra está imponiendo».

Mantener el mito

Antes de la guerra, la figura de Zelenki estaba en tela de juicio en los medios de comunicación y en buena parte de la población. Promesas incumplidas y rasgos autoritarios eran algunos de los reproches que estaban en la calle, pero hoy es un mito.
«No se estaban haciendo reformas... y había todo tipo de intrigas políticas», recuerda Angela Stent, experta en relaciones occidentales con Rusia en la Institución Brookings con sede en Estados Unidos.

Ahora es un líder muy efectivo en tiempos de guerra que utiliza todas las habilidades que ha aprendido como comediante y actorAngela Stent, experta en relaciones occidentales con Rusia en la Institución Brookings

Aquello forma ya parte de un pasado que parece mucho más lejano que apenas cinco meses. Volodimir Zelenski se ha convertido en un «líder muy efectivo en tiempos de guerra, obviamente utilizando todas las habilidades que ha aprendido como comediante y actor», puntualiza Stent.
En ese empeño ha introducido a su esposa Olena. Ella es la novedad en la campaña de comunicación internacional. Viaja por el mundo para ofrecer la versión humana y de mujer. Se trata de que Ucrania siga en la agenda del mundo y no pase al olvido.
Su fortaleza mental es formidable. «No he visto ningún indicio de que Zelenski se esté desgastando», puntualizó William Taylor, ex embajador de Estados Unidos en Ucrania. «Está haciendo un trabajo brillante. Según todos los informes, –añade en el Kiev Post– la fuerza que tiene es su vínculo con el pueblo ucraniano».
Klyszcz está de acuerdo y dijo que no había informes de que Zelenski «se quebrase mental, emocional o físicamente en los últimos meses». En cambio, proyecta y sostiene una imagen de «líder decisivo que está enfocado y comprometido para ganar la guerra».

Mantener el país unido

La población ha recuperado un sentimiento nacionalista. Entregarse a Putin es algo que no está en su cabeza después de tanta sangre y muertes.
En este sentido, hay unidad pétrea entre la ciudadanía, pero la pregunta de, ¿hasta cuándo? Flota en el ambiente. «Tiene que haber un límite a la cantidad de dolor que pueden soportar», asegura Taylor.
Por ahora, Rusia no ha logrado romper esa unidad, pero eso no significa que no lo pueda hacer. A medida que se prolongue la guerra el hastío y la sensación de impotencia si no hay triunfos concretos hará mella. «El costo de la guerra –observa Klyszc– se ha vuelto más evidente para la población ucraniana».

Apoyo internacional sine die

Zelenski no se cansa de decirlo: necesita más armas, mejores y con mayor alcance. Estados Unidos está dispuesto a seguir con el suministro, pero evita entregarle armamento que pudiera equilibrar, de verdad, la guerra.
Reino Unido ha sido de los países más generosos, pero el país se encuentra en un momento de crisis y transición con resultado incierto. Quedan pocas semanas para saber si el sucesor de Boris Johnson será Rishi Sunak o ese puesto lo terminará conquistando Liz Truss.
El choque de trenes entre el ex ministro de Finanzas y la actual titular de la cartera de Exteriores está a punto de terminar.
La OTAN se ha comprometido a ayudar a Ucrania, el G7 le dijo que su apoyo era infinito, la UE insiste en que seguirá al pie del cañón, pero también ese compromiso tendrá un límite. Poner a Putin en su sitio con las sanciones es una cosa, pero eternizar el sacrificio es otra.
En algún momento, todos los saben, habrá que negociar. Y mientras no haya un proyectil que acabe con la vida de Zelenski o de Putin, los interlocutores tendrán que ser ellos.
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