26 de septiembre de 2022

En el barrio obrero de La Garbatella creció la líder de Fratelli d’Italia y aliada de Vox, Giorgia Meloni

En el barrio obrero de La Garbatella creció la líder de Fratelli d’Italia y aliada de Vox, Giorgia MeloniA. Olivié

Elecciones Italia

La Garbatella, el 'Carabanchel de Roma' donde creció la líder del Vox italiano

La «desconfianza» en los políticos es generalizada y ven a Meloni como voto de castigo

En el sur de Roma, fuera de la muralla Aureliana, se desarrolló un nuevo barrio obrero en los años 20 llamado La Garbatella. La creación de una nueva Avenida de la Conciliazione, en tiempos de Mussolini, llevó a derribar numerosas casas antiguas, trasladando a sus vecinos desde el Vaticano a esta zona.
En ese 'Carabanchel romano', donde las casas muestran las arrugas de sus cien años, creció la líder de Fratelli d'Italia y aliada de Vox, Giorgia Meloni, a quien todas las encuestas sitúan como clara favorita.
Cerca de la plaza de Eugenio Biffi, una de las puertas de entrada de este centenario barrio, saludamos al propietario de un bar. Joven, de unos 40 años, nos dice que no quiere hablar de política, ya que no confía «en ninguno. Los políticos nos han quitado toda la esperanza». Y califica la situación del país como «vergonzosa», mientras comienza a sacar mesas a la calle para la cena.
Un grafiti da la bienvenido a la Garbatella

Un grafiti da la bienvenido a la GarbatellaA. Olivié

En el mismo área, Margherita, de unos 70 años, pasa la tarde en un banco escuchando la radio. Trabajó durante años como empleada en un almacén y ve con buenos ojos a la líder de los Fratelli d'Italia, a la que considera «una mujer enérgica». Confía en que pueda ayudar a cambiar la situación de un país que necesita cambiar. Con todo, no es su candidata ideal, ya que asegura ser monárquica «porque lo era mi padre».
Massimiliano, de 52 años, regenta un negocio de electrodomésticos y muestra su desilusión política, en un país que considera «ingobernable». Considera un fracaso el hecho de que los políticos, el pasado verano, hubieran sido incapaces de elegir un presidente de la República, cargo en el que finalmente rogaron a Matarella que extendiera su mandato, a lo que finalmente accedió. No tiene esperanzas de cambio, sea quien sea el que gane, ya que a su juicio «somos un país de ovejas».
En la plaza de Damiano Sauli, en el corazón de la Garbatella, encontramos a un jubilado, Ivan, de 78 años. Trabajó en la empresa energética italiana Enel y acusa a Berlusconi de haberle bajado en dos ocasiones la pensión que recibe. Desde donde está sentado se ve la fachada del Colegio Cesare Battisti, presidida por águilas fascistas. Y nos cuenta que él mismo estudió allí de pequeño y cantaba el himno nacional y alzaban y arriaban la bandera bajo los fascios que adornaban la entrada.
El padre de Ivan fue partisano y él viajó algunos años después, en época de Kruschov, a la Unión Soviética invitado por el régimen comunista. Estuvo un mes en Crimea en un campamento juvenil. Ahora, sentado en esta plaza de La Garbatella, lamenta la falta de liderazgo en la izquierda. «Niente cambia», asegura, gane quien gane.
Ivan cerca de la escuela de la Garbatella

Ivan, cerca de la escuela de La GarbatellaA. Olivié

No lo ve así Emmanuela, carnicera de 45 años. Considera a Giorgia Meloni una mujer «brava, forte», capaz de gobernar el país. Pero teme que el hecho de ser mujer la penalice, ya que «aún somos un país muy machista». Lo que más le convence de su programa es el hecho de que faciliten fiscalmente la contratación. «Si yo tengo que fichar a alguien para que me ayude, la mitad de lo que gano se lo lleva el Estado. No me compensa». Preguntada si antes había votado otras opciones, confiesa que desde que regenta un negocio vota a la derecha.

«Será un voto de castigo»

Ruggiero, conductor de autobús de 62 años, cree que el sentimiento más común en el barrio es de «desconfianza». Asegura que «hace años había líderes de derecha e izquierda, mientras que ahora no tienen ideales. Solo buscan el propio negocio». Fue votante del Partido Democrático (lo más cercano al PSOE), pero considera que «se ha convertido en un partido de la élite, un poco chic». Ahora está indeciso, pero es posible que vote a Meloni, a quien considera «una mujer con coraje, pero rodeada de aliados muy poco fiables, como Berlusconi y Salvini». Cree que el posible triunfo de Fratelli d'Italia «será un voto de castigo».
Veronica y Massimo dos jóvenes italianos decepcionados con la política italiana

Veronica y Massimo, dos jóvenes italianos decepcionados con la política italianaA. Olivié

No abundan los jóvenes en este barrio centenario de Roma, pero Massimo, empleado del aeropuerto, y Verónica, dependiente de una joyería, aprovechan para comer un bocadillo al final de su jornada laboral. Tienen 32 y 33 años y miran con envidia a España. «Allí todo es más moderno y está más limpio», aseguran. Ven con desconfianza Europa y aseguran que votarán a pequeñas formaciones «que apenas sacarán escaños en el Parlamento», ya que los grandes partidos les han desilusionado.
Para hablar de la decadencia de Roma, del degrado, Veronica me cita a un youtuber famoso de la ciudad, Cicalone Simone, que graba vídeos sobre la suciedad y el descuido. Al volver a la redacción descubro que es un experto en artes marciales, sin miedo a reflejar los lugares más abandonados de la ciudad, donde no aparece ni la policía. Le siguen más de 450.000 personas.
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