24 de enero de 2022

HorizonteRamón Pérez-Maura

El Gobierno recibe a otro delincuente (y asesino) a escondidas

Cuando hablamos de cómo se vende Sánchez a Batasuna por mantenerse en el cargo, al menos sabemos que les necesita para sobrevivir. Con el terrorista Petro ni siquiera hay ese 'do ut des'

Como no paramos de mejorar, la extrema izquierda española dedicó ayer el día a jalear al candidato mejor colocado en este momento para suceder el próximo 7 de agosto a las 15:00 horas a Iván Duque como presidente de la República de Colombia.
Se trata de Gustavo Petro, un antiguo guerrillero del M19, que la semana pasada empezó su andadura internacional en Barcelona de la mano de Ada Colau, Oriol Junqueras y Juan Carlos Monedero. Lo mejor de cada casa. Con esas compañías no puede sorprender que Petro reclame la proclamación de la república en España y considere a Cataluña una nación independiente. Con esos elementos estuvo ayer en Madrid, donde se reunió con la vicepresidenta segunda del Gobierno, Yolanda Díaz. La sintonía de Unidas Podemos con Petro viene de largo. Sabíamos también que Petro iba a ser recibido en la sede del PSOE en Ferraz, pero fuentes oficiales del partido del presidente del Gobierno se negaban a confirmar –o desmentir– si Pedro Sánchez se reuniría allí con él. Era evidente que ocurriría, pero eso es lo que pasa por tener compañeros de ruta como Petro. Recuerdo bien en enero de 1998 una visita que hizo al presidente del Gobierno el candidato conservador colombiano Andrés Pastrana. A Aznar no se le ocurrió enviarlo a ser recibido en Génova, 13. Lo recibió con cámaras en Moncloa. Pastrana, seguido por una multitud de periodistas colombianos, temía que la reunión fuera juzgada por la prensa como demasiado breve. Así que, conocedor de las aficiones de su interlocutor –aunque no tan amigo como llegarían a ser– fue a La Moncloa pertrechado con dos «Lanceros» de Cohibas, sabedor de que disfrutarlos dura unos 45 minutos. Como cabe imaginar, ambos permanecieron dialogando hasta que se consumaron los habanos. Objetivo cumplido.
En cambio ahora a Petro hay que darle buenas palabras a escondidas. Bastante tiene el PSOE ya con sus lazos con los herederos de ETA. Gustavo Petro fue uno de los jefes del M19, una guerrilla marxista que ha dejado miles de muertos en Colombia. Petro niega haber participado en masacres de indígenas, pero algunos de los que presenciaron una de las peores dicen que él intervino. Indígenas del municipio de Toribío, en el Cauca, que eran combatientes del M19 junto a él, cuentan que Petro, jefe de esa guerrilla, participó en la Masacre de Tacueyó, un corregimiento de Toribío, entre noviembre de 1985 y enero de 1986. En un momento de las matanzas el ejército contabilizó 164 asesinados, entre los que encontraron tres mujeres embarazadas a las que les sacaron los fetos.
Como contó muchas veces Jhon Jairo Velasquez Popeye el lugarteniente de Pablo Escobar, la encarnación del mal, «toda la vida me he movido en el bajo mundo. Conozco los peores seres humanos que ustedes no se imaginan. He visto las cosas más dantescas que ustedes nunca se imaginarían. Pero el peor ser humano que conozco es Gustavo Petro.» Y Popeye ha sostenido varias veces que Escobar le dio a los jefes del M19, Gustavo Petro y Antonio Navarro Wolff dos millones de dólares para financiar el asalto al Palacio de Justicia en Bogotá el 6 de noviembre de 1985 que terminó con la muerte de 43 civiles entre los que estaban once magistrados de la Corte, incluyendo a su presidente, Alfonso Reyes Echandía, y a la primera mujer magistrada, Fanny González Franco, además de once soldados y 33 guerrilleros. La sintonía entre el patrón del mal, Pablo Escobar, y Gustavo Petro es conocida.
Mientras fue alcalde de Bogotá, entre 2012 y 2015, Petro declaraba sin inmutarse que «a diez mil pandilleros les pagamos lo que ganaban robando, así redujimos el hurto a celulares». Muy instructivo. Con este historial, lo menos sorprendente de Petro es que sea un admirador encendido de Hugo Chávez. En Twitter (3/5/13) lo manifestó rotundamente. Por poner un solo ejemplo: «Así no les guste a muchos, Hugo Chávez será un hombre que recordará la historia de América Latina, sus críticos quedarán olvidados».
Hace menos de un año, Petro lideró la toma de ciudades a nivel nacional que comenzó el 28 de abril y en la que se bloquearon numerosas urbes. Proclamaba en su cuenta de Twitter: «Los bloqueos deben seguir. Ni un paso atrás, patria, socialismo o muerte.» Este es el hombre que ayer se reunió con el Gobierno español, con la vicepresidenta Díaz y que estuvo en Ferraz con Pedro Sánchez.
Cuando hablamos de cómo se vende Sánchez a Batasuna por mantenerse en el cargo, al menos sabemos que les necesita para sobrevivir. Con el terrorista Petro ni siquiera hay ese do ut des. Pobre España y pobre Colombia.

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