15 de agosto de 2022

Vidas ejemplaresLuis Ventoso

El placer de tomarnos por idiotas

El Gobierno, cuya máquina de mentir nunca descansa, niega los atascos en aeropuertos por falta de policías pese a las evidencias irrefutables

Imagino que si te pasas la vida de trola en embuste puedes acabar considerando la mentira como una de las bellas artes. Mentir es como respirar para el actual Gobierno, lastre que previsiblemente soltaremos el año que viene, porque Sánchez está de capa caída y ya ni siquiera puede pisar la calle sin recibir una sinfonía de silbidos. La contumacia en tomarnos por idiotas ronda incluso lo sorprendente por su osadía. Veamos el último ejemplo:
El pasado noviembre, la federación madrileña de agencias de viaje alertó sobre que había un enorme follón en Barajas por falta de policías en los controles. Ayuso se hizo eco y envió una carta al Ministerio del Interior reclamando más agentes y recordando que en las tres últimas semanas de octubre y la primera de noviembre habían perdido sus vuelos 6.000 viajeros internacionales. Marlaska, ni caso, desdén absoluto. Ya saben: coñas de la loca de Madrid para meterse con el glorioso Gobierno progresista, ecologista, feminista, LGTB y pro burramia educativa.
Pero los problemas no desaparecen por hacer el avestruz. Las enormes colas en los controles han continuado, especialmente en los aeropuertos turísticos de Madrid, Alicante, Mallorca, Málaga y Barcelona. Este lunes, ya hasta las meninges de ver a Marlaska pasando de todo, Iberia quiso dar un toque de atención y reveló que desde marzo unos 15.000 viajeros internacionales han perdido sus vuelos debido al atasco por falta de policías. ¿Reacción del Gobierno más mentirómano de nuestra democracia? Pues acusar a Iberia de dar noticias falsas y negar categóricamente que se estén registrando «colas o retrasos significativos».
Preguntada en la rueda de prensa del Consejo de Ministros, que han convertido en una ceremonia orwelliana semanal de propaganda y desinformación, la ministra Portavoz siguió tomándonos el pelo con su perpetua sonrisa hueca. En la misma hora en que en la T4 se necesitaban 45 minutos para pasar los controles, y mientras en Barcelona algunos pasajeros subían vídeos de móvil con colas inmensas, la ministra de la sonrisa explicaba que lo que está ocurriendo en los aeropuertos son «cuestiones puntuales» (cuando hablamos de 15.000 guiris que han perdido sus embarques en Madrid en solo tres meses, dando una imagen pésima de un país que vive del turismo). Pero además de negar la mayor, la ministra de la sonrisa ni siquiera nos perdonó el empalago de la propaganda: «Aprovecho la pregunta para poner en valor el esfuerzo que está haciendo el Gobierno». Por último, anunció que «en este mismo momento se está produciendo la recuperación de 200 nuevas plazas [de policías] para dar respuesta [a la crisis en Barajas]».
Un recital de desinformación. La ministra de la sonrisa nos dice en una frase que no pasa nada serio en Barajas y en la siguiente, nos anuncia que envían a doscientos polis para allá para arreglar el jaleo. Al final, el día que comenzó negando el problema acabó con el envío de 500 agentes. Traducción: el Ejecutivo «progresista» nos toma a todas y todos por pánfilos y pánfilas.
Cuando la incompetencia manifiesta se suma a la manipulación informativa más desacomplejada, la ecuación se despeja con tres palabras: hay que echarlos.
(PD: en la misma línea, deberían haber puesto risas en off en la megafonía del Senado cuando el gran Sánchez le explicó a Feijóo que su Gobierno «ha trabajado siempre por construir el máximo consenso y la mayor unidad». Ciertamente. Me estoy acordando, por ejemplo, de cuando la número dos del PSOE, la asombrosa Adriana Lastra, acusó a PP y Vox desde la tribuna del Congreso, y en pleno estado de alarma anticonstitucional, de estar preparando un golpe de Estado contra Mi Persona. En efecto, el sanchismo siempre fomentando «el consenso y la unidad»....).
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